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El periodismo y la radio argentina están de luto tras el fallecimiento de Oscar “El Negro” González Oro a los 74 años en Uruguay, donde residía en Punta del Este. Con una trayectoria de casi cuatro décadas en los medios de comunicación, el reconocido conductor se consolidó como una de las voces más queridas e influyentes del país, generando conmoción entre colegas y oyentes tras confirmarse la noticia. Su partida marca el cierre de una era dorada de la radio AM, en la que su estilo cercano convirtió la emisión diaria en un espacio fundamental de encuentro e información.

El punto cumbre de su carrera profesional llegó al frente de El oro y el moro , el histórico ciclo de Radio 10 que lideró durante 15 años las mañanas de la AM. En esa emisora llegó a reunir a un millón y medio de oyentes diarios gracias a una fórmula infalible que combinaba noticias, entrevistas a personalidades de la política y el espectáculo, humor y, por sobre todo, compañía humana. Con su inconfundible y carismática muletilla “¡Dale gasss!”, González Oro definió su propia misión radial asegurando que su objetivo principal siempre fue brindar alegría y hacer sentir acompañada a la gente.

Nacido en Mendoza el 16 de octubre de 1951, su perfil multifacético y artístico lo llevó a explorar diversos caminos antes de consagrarse en los micrófonos. En su juventud soñaba con ser cantante o concertista de piano, e intentó cursar estudios de Abogacía y Psicología mientras daba sus primeros pasos radiales en Mendoza y Pinamar. Además, se formó en teatro con maestros como Lito Cruz y llevó su talento a la televisión en programas de gran repercusión como Polémica en el bar, Cotidiano y Nosotros a la mañana, plasmando también su mirada política en su libro de 2009, Radiografía de mi país.

En los últimos años, el comunicador se había radicado en Punta del Este mientras afrontaba un progresivo deterioro en su estado de salud. González Oro contaba con antecedentes de una cirugía a corazón abierto realizada en 2017 en la que le colocaron tres bypass, sumados a recientes complicaciones respiratorias y severas dificultades de movilidad. A través de sus redes sociales, compartió reflexiones profundas sobre la finitud y el paso del tiempo, dejando emotivos mensajes de gratitud hacia su público y frases reflexivas como “Muy cerca de mi ocaso”, que reflejaban su vivencia ante la pérdida de autonomía física.

Más allá de su masivo éxito profesional, el conductor dejó un profundo legado caracterizado por su autenticidad personal y el amor incondicional por su familia. Padre de Agustín y Pablo, en 2016 decidió hacer pública su orientación sexual y su relación afectiva, reconociendo con emoción que fueron sus propios hijos quienes le allanaron el camino para vivir con libertad y plenitud. González Oro se despidió con la certeza de que su voz y su calidez humana acompañaron y marcaron a generaciones enteras de argentinos que crecieron escuchándolo día a día.