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Los países integrantes del G7 acordaron desarrollar ejercicios conjuntos de simulación para mejorar su capacidad de respuesta frente a posibles ciberataques impulsados mediante inteligencia artificial. La iniciativa fue confirmada este viernes 16 de octubre por la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, después de una reunión de ministros de Finanzas y autoridades de bancos centrales realizada en Bangkok, Tailandia. El objetivo es fortalecer los mecanismos de protección de instituciones financieras e infraestructuras consideradas críticas.

El acuerdo contempla la realización de ejercicios de simulación en los que se plantearán diferentes escenarios de ataques informáticos asistidos por herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Estas pruebas permitirán evaluar la capacidad de reacción de las autoridades, identificar vulnerabilidades en los protocolos actuales y establecer mecanismos de coordinación entre los organismos responsables de la seguridad financiera. Dependiendo de las características de cada simulacro, también podrían participar bancos y otras instituciones privadas.

La decisión se produjo después de que el Fondo Monetario Internacional advirtiera sobre los riesgos que representan las nuevas tecnologías para la estabilidad de los sistemas financieros. Según el organismo, un ataque informático que afecte servicios esenciales de una institución bancaria podría generar problemas de confianza y provocar consecuencias que se extiendan más allá de la entidad directamente perjudicada. La utilización de inteligencia artificial preocupa especialmente por su capacidad para acelerar la identificación de vulnerabilidades y automatizar determinadas operaciones maliciosas.

Katayama explicó que la propuesta había sido analizada previamente por representantes técnicos de los países integrantes del G7 y que posteriormente recibió la aprobación de las autoridades ministeriales. Los ejercicios estarán diseñados para comprobar la efectividad de los procedimientos existentes y permitirán actualizar los manuales de respuesta ante incidentes. La iniciativa también busca promover una cooperación internacional más estrecha, considerando que los ataques informáticos pueden afectar simultáneamente a instituciones de diferentes países.