Un fondo climático de Organización de las Naciones Unidas aprobó de manera provisional una asignación de 20 millones de dólares para colaborar con la recuperación de Nepal después de las devastadoras inundaciones que afectaron al país durante agosto de 2026. La decisión fue adoptada el jueves 22 de octubre durante una reunión extraordinaria del Fondo para Responder a las Pérdidas y los Daños, creado para asistir a los países más vulnerables frente a los efectos del cambio climático. Según informó Associated Press este viernes 23, el desastre dejó más de 1.400 personas fallecidas, miles de desaparecidos y daños multimillonarios en viviendas, escuelas e infraestructura energética.
La asignación representa el primer desembolso aprobado por este mecanismo internacional desde su creación durante las negociaciones climáticas de Naciones Unidas de 2022. Sin embargo, las autoridades nepalíes advirtieron que el monto resulta insuficiente frente a la magnitud de la reconstrucción necesaria. El Gobierno calcula que se requieren aproximadamente 4.700 millones de dólares para recuperar las zonas afectadas, reparar instalaciones y restablecer servicios esenciales. Hasta finales de septiembre, Nepal había recibido alrededor de 102 millones de dólares provenientes de donantes nacionales e internacionales. Las autoridades continúan gestionando asistencia adicional con países vecinos, organismos multilaterales y bancos de desarrollo.
Las inundaciones provocaron graves daños en comunidades ubicadas en las regiones montañosas del país, donde numerosos habitantes perdieron sus viviendas, tierras de cultivo y medios de subsistencia. También resultaron afectadas escuelas, caminos e instalaciones hidroeléctricas, fundamentales para el abastecimiento energético. Las imágenes difundidas durante las semanas posteriores al desastre mostraron localidades prácticamente destruidas y familias alojadas en centros temporales. En determinadas zonas, la fuerza del agua modificó el terreno y dejó extensas superficies cubiertas por sedimentos y escombros. La recuperación representa un desafío especialmente complejo debido a las dificultades de acceso a las comunidades de montaña y a la necesidad de reconstruir infraestructura en áreas expuestas a nuevos fenómenos extremos.
Los especialistas consideran que el cambio climático tuvo un papel importante en las condiciones que favorecieron la catástrofe. Un análisis difundido en septiembre por el grupo científico World Weather Attribution señaló que el aumento de las temperaturas contribuyó al retroceso de los glaciares y al descongelamiento del suelo permanentemente helado en las montañas. Estos procesos debilitan la estabilidad de las laderas y pueden facilitar desprendimientos de grandes masas de roca y hielo. La región del Himalaya contiene una de las mayores reservas de hielo del planeta fuera de las zonas polares, por lo que las transformaciones climáticas también representan una amenaza para los sistemas fluviales que abastecen de agua a millones de personas en Asia.
La decisión de Naciones Unidas reabre el debate sobre la responsabilidad internacional frente a los daños provocados por fenómenos climáticos extremos. El Fondo para Responder a las Pérdidas y los Daños cuenta con compromisos superiores a los 820 millones de dólares, pero recibió 176 solicitudes de asistencia de países en desarrollo que, en conjunto, representan aproximadamente 2.800 millones. Sus autoridades tienen previsto volver a reunirse en diciembre para analizar nuevas solicitudes. La situación de Nepal también será uno de los temas relevantes durante las próximas negociaciones climáticas internacionales, que comenzarán en noviembre en Turquía. Mientras tanto, el Gobierno nepalí continúa reclamando mayores recursos para reconstruir las comunidades afectadas y reducir los riesgos ante futuras emergencias.
