Caleta Olivia busca oficializar el título de “tierra de ballenas, capital de ballenas”, una iniciativa que el intendente Pablo Carrizo tiene la intención de formalizar próximamente. Este proyecto se sustenta en más de 25 años de investigación científica de cetáceos y más de 40 años de monitoreo de la fauna en el sur del Golfo San Jorge, tareas lideradas por el museólogo César Gribaudo. El objetivo de este trabajo es consolidar el eslogan de “Ciudad de las Ballenas” y transformarlo en un producto turístico concreto que beneficie a la región.
En la zona se han registrado ocho especies de grandes ballenas, siendo la ballena sei la principal protagonista, visible diariamente desde diciembre hasta principios de junio. Esta especie, que se encuentra en peligro de extinción y destaca por ser la más rápida y rara de ver, mantiene una población costera inusual en este golfo durante el verano y el otoño. Los ejemplares no están simplemente de paso, sino que se establecen temporalmente para alimentarse y luego migran hacia las costas de Brasil para reproducirse, retornando al año siguiente con sus crías.
Para potenciar el desarrollo turístico, se diseñó un proyecto que contempla la instalación de miradores equipados con binoculares y cartelería informativa en puntos estratégicos de la ciudad. Dicha propuesta resultó ganadora en un certamen nacional de turismo, obteniendo el financiamiento necesario para su ejecución. Asimismo, la Cámara de Diputados de la provincia aprobó por unanimidad la ley de avistaje para la zona, y actualmente el área de turismo provincial avanza en el proceso de licitación para ofrecer excursiones embarcadas que permitirán aproximarse a los cetáceos en solo cinco minutos de navegación desde el puerto local.
Mientras se termina de implementar la infraestructura, los habitantes y visitantes ya gozan del privilegio de observar los soplidos y lomos de las ballenas todos los días desde cualquier punto de la costa. Gribaudo resalta que la presencia de estos gigantes marinos tan cerca de la comunidad genera una gran responsabilidad de conservación y concienciación ambiental. La posibilidad de avistar de manera costera y cotidiana especies como la ballena sei, la franca y la jorobada posiciona a Caleta Olivia como un destino único con proyección internacional.
