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La Organización Europea para la Investigación Nuclear, conocida como CERN, anunció este jueves 15 de octubre una alianza estratégica con la empresa francesa Mistral AI para desarrollar un nuevo modelo de inteligencia artificial especializado en investigación científica. El proyecto, denominado Flare, buscará transformar la manera en que los científicos analizan los enormes volúmenes de información generados por los aceleradores de partículas.

A diferencia de los modelos de inteligencia artificial utilizados habitualmente para generar textos o responder preguntas, Flare estará diseñado para procesar información proveniente de experimentos físicos. Su entrenamiento utilizará miles de millones de colisiones de partículas simuladas, con el objetivo de identificar patrones y reconstruir acontecimientos que resultan difíciles de interpretar mediante los sistemas tradicionales.

El desarrollo estará vinculado con el Gran Colisionador de Hadrones, una de las instalaciones científicas más importantes del mundo. Actualmente, el CERN dispone de aproximadamente un exabyte de datos experimentales, equivalente a un millón de terabytes. La cantidad de información podría multiplicarse por diez después de las mejoras previstas para el acelerador alrededor de 2030, lo que incrementará la necesidad de herramientas capaces de procesarla eficientemente.

Según explicaron los responsables del proyecto, la nueva inteligencia artificial podría reemplazar parte de los algoritmos especializados que actualmente se utilizan para identificar y reconstruir partículas. En lugar de depender de múltiples herramientas independientes, los investigadores buscarán desarrollar un sistema más integrado. Desde el CERN señalaron que la colaboración también pretende generar capacidades tecnológicas que puedan compartirse con la comunidad científica internacional.

Aunque todavía no se informó un presupuesto ni una fecha de finalización, ambas instituciones consideran que el proyecto podría abrir nuevas posibilidades para la investigación. La iniciativa representa un paso importante en la aplicación de inteligencia artificial a la física de altas energías y, si demuestra buenos resultados, sus herramientas podrían extenderse posteriormente a otras disciplinas científicas.