La Selección Argentina logró una clasificación agónica a los cuartos de final del Mundial 2026 tras vencer por 3-2 a Egipto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. la Albiceleste tuvo que apelar a su mística y jerarquía para levantar un encuentro que parecía perdido, desatando la locura de los miles de fanáticos celestes y blancos que coparon el estadio.

El desarrollo del encuentro comenzó cuesta arriba para los dirigidos por Lionel Scaloni. Egipto golpeó temprano a los 15 minutos con un gol de Yasser Ibrahim y se replegó con orden, apostando a la velocidad de sus transiciones. Lionel Messi falló un penal a los 20 minutos que fue contenido por el arquero Mostafa Shobeir, y promediando el segundo tiempo, Mostafa Ziko estiró la ventaja para los Faraones a los 67 minutos, poniendo un sorpresivo 0-2 que hacía tambalear al campeón defensor.
Cuando la eliminación parecía consumada, emergió el espíritu indomable de Argentina. El descuento llegó a los 79 minutos a través de un testazo certero de Cristian “Cuti” Romero tras un córner. Solo cuatro minutos después, a los 83′, el capitán Lionel Messi tuvo su revancha personal y con una genialidad marca de la casa descolocó a la defensa egipcia para estampar el empate 2-2 en una ráfaga de puro fútbol.
Con el envión anímico a su favor y el partido encaminándose a la prórroga, la Albiceleste no se conformó y fue por la victoria. En el tiempo de descuento, precisamente en el minuto 92, Lautaro Martínez armó una gran jugada por la banda y lanzó un centro ópticamente medido que Enzo Fernández conectó de manera implacable para marcar el 3-2 definitivo, desatando el delirio y la liberación colectiva de todo un país.


Con este triunfo lleno de épica y sufrimiento, Argentina demostró una vez más su capacidad para resurgir de las cenizas y se metió entre los ocho mejores equipos del planeta. Ahora, con el ánimo por las nubes tras escapar del “sarcófago” egipcio, los de Scaloni ya piensan en los cuartos de final, manteniendo intacto el sueño del bicampeonato mundial.
