La guerra entre Ucrania y Rusia sumó este jueves 15 de octubre un nuevo episodio de tensión después de que fuerzas ucranianas atacaran una refinería de petróleo ubicada en la región rusa de Riazán, al sudeste de Moscú. El operativo se produjo después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, anunciara que su país dejaría de respetar la suspensión de ataques contra instalaciones energéticas rusas, al considerar que Moscú no había cumplido con la tregua propuesta por Estados Unidos.
El gobernador regional ruso, Pavel Malkov, confirmó que el ataque con drones provocó un incendio en las instalaciones de la refinería. Los equipos de emergencia acudieron al lugar para controlar las llamas y evaluar los daños. La planta pertenece a la petrolera estatal Rosneft y constituye una instalación importante para el abastecimiento de combustibles en territorio ruso.
La decisión de Kiev se produjo después de una nueva serie de bombardeos rusos contra territorio ucraniano, incluidos ataques a instalaciones energéticas que provocaron interrupciones del suministro eléctrico. Las autoridades ucranianas denunciaron que Moscú continuó utilizando misiles y drones pese a los intentos de establecer una pausa en las operaciones contra infraestructura energética.
El conflicto también profundizó las diferencias diplomáticas entre Zelenski y el presidente estadounidense, Donald Trump. El mandatario ucraniano cuestionó las restricciones que afectan el funcionamiento de sistemas de comunicaciones militares utilizados por sus fuerzas y expresó su preocupación por el respaldo de Washington. Trump, por su parte, ha cuestionado los ataques ucranianos contra refinerías rusas por sus posibles consecuencias sobre el mercado internacional de combustibles.
En medio de este escenario, Zelenski viajó a Bruselas para mantener reuniones con dirigentes europeos y buscar nuevas garantías de apoyo militar y financiero. La continuidad de los ataques y las diferencias entre Ucrania y Estados Unidos agregan incertidumbre a las negociaciones destinadas a reducir la intensidad del conflicto, que comenzó con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022.
