El calentamiento global provocado por las emisiones de combustibles fósiles está acelerándose y amenaza con generar daños irreversibles en algunos de los ecosistemas más importantes del planeta. Así lo advirtió este martes 20 de octubre el científico Johan Rockström, director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, durante una conferencia internacional organizada por Reuters en Londres. El especialista explicó que la selva amazónica, los arrecifes de coral y determinados sistemas de circulación oceánica se encuentran cada vez más cerca de alcanzar puntos críticos, a partir de los cuales podrían producirse transformaciones difíciles de revertir. La advertencia llega pocas semanas antes del comienzo de la conferencia climática COP31 de Naciones Unidas.
Uno de los principales aspectos señalados por Rockström está relacionado con el aumento de la temperatura promedio del planeta. Según explicó, las investigaciones científicas indican que el mundo se encamina a superar temporalmente el umbral de 1,5 grados Celsius de calentamiento respecto de los niveles preindustriales durante los próximos años. Este límite constituye una referencia central de los acuerdos internacionales sobre cambio climático, debido a que un aumento sostenido por encima de ese nivel incrementaría considerablemente los riesgos ambientales. El especialista advirtió que las temperaturas más elevadas favorecen la aparición de fenómenos meteorológicos extremos, incluyendo olas de calor más intensas, sequías prolongadas y precipitaciones extraordinarias.
La situación de la Amazonia constituye una de las principales preocupaciones de la comunidad científica. El aumento de las temperaturas, la deforestación y la alteración de los ciclos de lluvia pueden reducir progresivamente la capacidad de recuperación de la selva tropical. Rockström también mencionó los riesgos que enfrentan los arrecifes de coral, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad marina que resultan especialmente vulnerables al calentamiento de los océanos. En ambos casos, la posibilidad de alcanzar puntos de no retorno genera preocupación porque algunos cambios podrían mantenerse incluso si posteriormente se redujeran las emisiones contaminantes.
Otro de los sistemas bajo observación es la circulación oceánica del Atlántico, que cumple una función importante en la distribución del calor y la regulación del clima europeo. Rockström advirtió que determinados componentes de esta circulación muestran señales preocupantes y podrían experimentar alteraciones profundas. Un debilitamiento significativo modificaría patrones climáticos y afectaría distintas regiones del planeta. El científico sostuvo que las empresas y los gobiernos deben comenzar a considerar conjuntamente la protección del clima y la conservación de los ecosistemas, en lugar de tratarlos como problemas independientes. También destacó la importancia de preservar la biodiversidad y las reservas de agua dulce.
Las declaraciones se producen en la antesala de la COP31, que comenzará el próximo 9 de noviembre y reunirá a representantes de gobiernos, organismos internacionales, científicos y organizaciones ambientales. Rockström cuestionó las presiones destinadas a flexibilizar las políticas de reducción de emisiones y señaló que los subsidios a los combustibles fósiles pueden dificultar la transición hacia tecnologías menos contaminantes. Para el especialista, la respuesta al cambio climático requiere acelerar la descarbonización de la economía y desarrollar estrategias de protección ambiental capaces de reducir los riesgos futuros. Su advertencia vuelve a colocar en el centro del debate internacional la necesidad de actuar antes de que determinados daños ecológicos alcancen niveles irreversibles.
