En la ciudad de Punta Arenas, Chile, el café de especialidad está viviendo un verdadero renacer, y en el centro de este movimiento se encuentra Francisco “Mincho” Oyarzo. Como barista y encargado del área de café en la cafetería y tostaduría Körner, Oyarzo lidera la cultura cafetera del establecimiento, ofreciendo una propuesta que va mucho más allá de una bebida convencional. Para él, el café representa un ritual de encuentro, cultura y aprendizaje compartido que busca conectar de manera profunda con los vecinos y visitantes de la región austral.
El camino de “Mincho” en este rubro comenzó en el verano de 2022, justo un día después de San Valentín, coincidiendo con el gran “boom” del café de especialidad en Chile. Este nicho, cuyas primeras semillas comenzaron a plantarse en el país entre 2010 y 2015, experimentó una explosión de consumo y estudio post-pandemia entre 2021 y 2022. El talento de Mincho lo llevó rápidamente a destacar en la escena nacional: tras obtener el segundo lugar en un campeonato regional de Latte Art, logró clasificar para participar en el torneo Nacional en Santiago en 2023, consolidando su reputación en un mercado en constante crecimiento.
Desde que asumió formalmente el rol de tostador en 2023, Mincho ha visto crecer exponencialmente su cartera de clientes y el interés de los consumidores por conocer los procesos detrás de cada taza. Aunque Körner ha trabajado principalmente con un grano de Colombia de la variedad caturra lavado, actualmente “Mincho” se encuentra perfilando nuevos granos de Bolivia y Honduras, este último seleccionado exclusivamente para la barra del local. Este trabajo de tostado requiere un esfuerzo minucioso y artesanal, ya que realiza una limpieza manual de los granos antes y después de tostarlos para eliminar impurezas como piedras, plásticos o granos defectuosos, asegurando la persistencia de la calidad en el tiempo.
Para Mincho, el deber de un barista no es solo servir, sino también educar con paciencia a un consumidor que busca culturizarse. Esto implica desde explicar con criterio las tendencias que surgen en redes sociales hasta adaptarse a las particularidades culturales de los turistas; por ejemplo, aprender a preparar la “lágrima”, una bebida muy solicitada por los clientes argentinos pero que no es conocida en Chile. Según explica, el barista debe estar siempre al servicio de la gente, identificando la relación y personalidad de cada cliente con el café, ya sea que busquen un espresso rápido y funcional o una experiencia más compleja.
Con el fin de acercar este mundo al público, “Mincho” diseñó un mostrador didáctico en el primer piso de Körner que ilustra de forma sensorial el viaje del café: desde la fruta deshidratada de Colombia en proceso de fermentación, pasando por el café verde, el grano tostado con notas de chocolate y caramelo, hasta los tuestes excesivos y defectuosos comunes en los supermercados. A través de esta iniciativa y de recomendaciones personalizadas, como su bebida predilecta, el mocachino con leche de avena, Mincho continúa impulsando una cultura cafetera que transforma la rutina diaria en una experiencia completa y compartida.
