La selección de Inglaterra no pudo romper el muro africano y empató 0-0 ante una dogmática y ordenada Ghana en el Boston Stadium. El equipo dirigido por Thomas Tuchel dominó la posesión del balón durante gran parte del encuentro y acechó constantemente el área rival, pero careció de la contundencia necesaria para reflejar su superioridad en el marcador frente a la férrea propuesta física de su oponente.
El conjunto ghanés, bajo la impecable estrategia táctica de Carlos Queiroz, se plantó con un esquema defensivo sumamente disciplinado que frustró por completo a figuras como Jude Bellingham y Harry Kane. La gran figura de la tarde fue el arquero Benjamin Asare, quien en su debut mundialista como titular se convirtió en un pilar imbatible, desactivando cada uno de los intentos lejanos y centros venenosos del ataque británico.
Los minutos finales del partido estuvieron cargados de dramatismo puro. A los 86 minutos, un cabezazo del ingresado Nico O’Reilly se estrelló en el travesaño y, en el rebote, Kane mandó inexplicablemente su remate por encima del arco. Con este resultado, ambos seleccionados sumaron cuatro unidades en el Grupo L y quedaron muy cerca de sellar su clasificación a los dieciseisavos de final en la última jornada.
